sábado

oda codiciosa a la llivia

¡Benditas seáis borrascas solidarias,
que os apiedáis de las almas flambeadas que devienen insípidas,
cuando la adversidad se vuelve humana y se instala para quedarse!

¡Benditas seáis chispas mojadas,
que embebéis el imponente desdén vital que pringa el entusiasmo,
cuando flageladas quedan las pomposas dichas y el consuelo parece alejarse!

¡Benditos seáis crismas poderosos,
que tejéis densa urdimbre de obstáculos a los confiados risueños,
cuando mi pelusilla muda a recelo y los estriegos se hacen evidentes!

¡Benditos seáis vosotros enjambres húmedos,
que salpicáis los periplos odiosamente apetecibles y sus hazañas,
cuando bautizan mi condena sus logros y anécdotas mosqueantes!

¿Dónde estás ahora que el sereno azul y el astro rubio mugrientan mi ventana y retuercen mis entrañas?
Te exijo que cumplas tu parte e inmediatamente aparezcas bien sonora
o dejaré de elogiarte cuando te despotriquen...

                     .
                     .
                     .

...pacto fracasado. ¡¡Maldita seas negligente ingrata!!

-----------------------------------------------------------------

No hay comentarios:

Publicar un comentario