miércoles

cardio-estallido

En añicos te conviertes con una imagen, aunque te mantengas fiel
a la esencia
Fue mi culpa, te subestimé... ¡fraude moribundo!
Helé y cristalicé tu capa más superficial a base de patrañas
y me olvidé, que es desde tus entrañas, dónde detona
el más puro calvario
Te puse en el más recóndito de los agujeros, jugando a ser Dios
y resultó todo ser una prorroga, crédula usura

Mas, recrimíname haber amado
que no sentiré más que penalidad por el reproche
y regocijo por lo ocultado


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